domingo, 17 de noviembre de 2019

2019

Hoy leí las entradas que tengo en este blog y es raro, porque justo hoy me estaba preguntando; ¿cómo era mi vida antes de Andrés? Andrés ha sido mi novio, mejor amigo y compañero de vida en estos últimos 3 años. Hace 3 semanas terminamos. Cuando nos conocimos, en la universidad como en el 2016, ninguno de los dos sabía qué estaba pasando, ninguno de los dos había tenido una relación con otro man y ninguno de los dos se auto denominaba como gay. Eramos dos niñitos, con miedo pero con ganas de encontrase y descubrirse. Yo era una persona triste. Creo que la memoria siempre me ha jugado mal, pero recuerdo, aunque trate de evitarlo y cambiar de versión, que yo era muy triste. Mi vida se repartía en un trabajo básico en la universidad, que me hizo dejar prematuramente a mis amigos y perderme de esa vida universitaria que luego intenté retomar, pero falló, una vida de gay enclosetado, que solo veía porno gay en su habitación y se odiaba por ser de esa manera y, por supuesto, toda una vida de mentiras sentimentalmente hablando. No tenía amigos, o bueno, no ninguno con el que me sintiera cómodo de ser yo mismo porque ni yo mismo me sentía cómodo siéndolo. Mi vida era una mierda. Salí con manes antes de Andrés, y solo destaco a Facundo. Me gustaba que era inteligente, seguro de quién era, tenía amigos, que me enseñaba cosas y me permitía vivirlas con él, además, por primera vez en mi vida me sentía aceptado un grupo. Obviamente me pudieron más los miedos, inventé mentiras, lo herí y luego, él se fue. Literalmente se fue para otro país y con él se fue mi impulso de salir con más manes. Así que volví a mi cuarto, volví a buscar amigos, encontré a Yara, me enamoré de su amistad. Ella era increíble, era honesta, parecía tener más valentía que yo, de hecho siempre la tuvo. Creo que me enamoré de ella, pero yo era gay, en el fondo lo sabía y sabía que la iba a matar y creo que así fue. Estuvimos juntos casi 2 años, siendo todo. Eramos amigos, compañeros de sueños, amantes - aunque solo de besos porque nunca pude estar con una chica-. Ella me hacía sentir casi completo, pero el problema es que no era un hombre. La rompí diciéndole que me había metido con otra vieja, solo para huír de mí mismo, evadir mi realidad y no decirle que era un maricón que le daba miedo aceptarse. Yo era muy triste.

Pasó un tiempo, no mucho. A Yara le debo las ganas de vivir y de querer amar completo. Luego conocí a Andrés. Era tímido, buena persona, me gustaba su ingenuidad y su transparencia. Él siempre ha estado inseguro. Inseguro de sus habilidades, de su cuerpo, de no ser suficiente. Yo quería arreglarlas, pero teminé jodiéndome a mí y también a él.

Fui muy injusto con él, me metí con Yara de nuevo, busqué más gente, nunca tiré con nadie, pero no hizo falta porque le fui desleal y él lo sabe. Lo rompí y desde entonces hemos intentado estar bien. Siempre fallamos. Hace 3 semanas terminamos. Si de algo me arrepiento fue de llegar a este punto. Lo vi tan cansado, de mí, de él, de nosotros. Seguimos hablando y viajamos juntos porque ya lo teníamos planeado hace varios meses. Obviamente pasaron cosas y obviamente todo fue peor de confuso. Hablamos a medias, pero yo no pude más y hace dos días le dije que nos pusiéramos serios. Que termináramos, que cuál era esta tibieza y maricada.


¿Qué es lo que quiero? No sé. Yo no sé si quiero estar con más gente, a veces me dan ganas de conocer más gente y hacer las cosas bien. Otras veces quiero ir corriendo a donde Andrés, decirle que todo está bien, que yo quiero ayudarlo. Otras veces me dan ganas de abrirme y pensar que la vida nos va a volver a unir, pero que necesitábamos un tiempo para conocernos a nosotros mismos, vivir más cosas y volver.

Creo que mi vida es triste de nuevo. Estoy pasmado, siempre he sido así, porque de mi mamá aprendí a ser prudente y no mostrar mis sentimientos. Mi mamá me jodió también.

¿Cómo era mi vida antes de Andrés? Yo creo que igual que en este momento, solo que con él conocí que puedo estar completo y ahora no solo estoy triste sino que extraño estar completo.