Y no, no me hables de raciocinios cuando estoy con el corazón a punto de estallar del miedo y la felicidad. Hoy te sigo amando, te sigo leyendo aunque creas que no lo hago, sigo teniendo un pésimo caracter si veo cualquier cosa que me lleve hacía ti. Soy de plastilina contigo, soy tan endeble y tan maleable que ni yo mismo logro reconocerme ¿En que momento me enamoré de esta manera? Y no es que me ande lamentando por hacerlo, porque bien sabes que te amo y que haces de mi vida algo demasiado bonito, es solo qué, desearía que te aventaras más conmigo, que soñaras de la manera tan desbordante en la que yo me riego por ti y contigo, porque no quiero nada sin ti, porqué es como si cada minuto que pasara lejos de ti, dejara de existir y todo fuera banal y vacío de nuevo. Aviéntate conmigo, que si caemos vamos a levantarnos juntos, vámonos de viaje y solamente seamos, perdámonos de esta gente, de esta ciudad, de la monotonía, no me digas tantos te amo, demuéstramelos, y sé que suena un poco egoista de mi parte, porque me lo has demostrado, pero no te arrepientas ni seas tibio amando, ámame sin limites, porque así es que yo te amo. Dame el valor que me falta en días como hoy, no me abandones porque ya no sé como ser sin ti, porque si antes de conocerte me encontraba vació, no me cabe en la cabeza un después de ti.
Tuyo, Sebastian.
No hay comentarios:
Publicar un comentario